
Zaragoza y Goya, de Cine es un proyecto audiovisual impulsado por el Ayuntamiento de Zaragoza y comisariado por la cineasta Vicky Calavia, integrado dentro de las actividades del Bicentenario Goya 2028. La iniciativa invita a reinterpretar la figura y el legado de Francisco de Goya desde el lenguaje cinematográfico, posicionando a Zaragoza como un plató creativo y un destino cultural de primer orden.
El certamen, con vocación de continuidad anual, está abierto a cortometrajes de hasta 15 minutos, de cualquier género o técnica, siempre que relacionen de forma explícita y creativa al artista con su contexto zaragozano. Cada año se seleccionan nuevas propuestas que se ruedan en la ciudad durante la primavera y se estrenan en noviembre. Tras su recorrido por festivales, las obras pasan a formar parte del archivo audiovisual público de Zaragoza, contribuyendo a construir una mirada contemporánea sobre el legado goyesco.
Dentro de este programa surgió la necesidad de crear una imagen capaz de sintetizar a Goya, el cine y la identidad cultural de Zaragoza sin recurrir a clichés, y que además pudiera consolidarse como identidad visual para futuras ediciones. El reto consistía en encontrar un lenguaje gráfico que dialogara con la modernidad de la mirada de Goya y con la naturaleza material y lumínica del cine.


La propuesta parte del autorretrato más reconocible de Goya —el del sombrero de copa—, convertido aquí en un estereotipo visual reinterpretado desde el propio lenguaje cinematográfico. Reconstruí físicamente su silueta con película cinematográfica: celuloide recortado, iluminado y fotografiado. El cine entendido como un acto artesanal, construido a partir de luz y mirada, como si la sombra de Goya se revelara en negativo.
Goya fue un artista radicalmente adelantado a su tiempo. Un visionario que abrió caminos hacia el arte moderno mucho antes de que existiera: anticipó el expresionismo, la fotografía, las vanguardias e incluso ciertos planteamientos conceptuales. Su pintura dejó de describir lo visible para adentrarse en lo invisible: las sensaciones, la duda, la violencia, la ternura, el miedo y la lucidez. No pintaba únicamente cuerpos, sino el estado emocional que los atravesaba.
Miró a las personas como lo haría más tarde una cámara —buscando lo que ocurre detrás del gesto, en la sombra de la luz, allí donde la psicología revela más que la apariencia—. Esa forma de mirar, profundamente humana y nada decorativa, es lo que lo acerca de manera natural al lenguaje cinematográfico y mantiene su obra plenamente contemporánea.

La elección de Ibarra Real refuerza la raíz local y el contexto ilustrado del proyecto. Esta tipografía deriva de los tipos originales diseñados por Gerónimo Gil y fundidos para Joaquín Ibarra, impresor zaragozano del siglo XVIII que llevó el arte tipográfico español a una de sus cumbres históricas.
Nacido en Zaragoza en 1725 y fallecido en Madrid en 1785, Ibarra fue un impresor innovador que experimentó con tintas, papeles, composición y calidad de impresión, alcanzando un nivel técnico comparable al de los grandes talleres europeos de su tiempo. Fue casi coetáneo de Goya —convivieron 39 años— compartiendo no solo época y origen aragonés, sino también el espíritu de la Ilustración española.
Su obra más célebre fue la edición del Don Quijote de 1780 por encargo de la Real Academia Española, considerada una de las grandes joyas tipográficas del Siglo de las Luces. En el siglo XXI, el diseñador José María Ribagorda dirigió el proyecto de recuperación digital de estos tipos históricos bajo el nombre de Ibarra Real, devolviendo al uso contemporáneo uno de los patrimonios tipográficos más importantes de España.
De este modo, el cartel hace dialogar dos miradas ilustradas nacidas en Zaragoza: la palabra impresa de Ibarra y la pintura de Goya. Dos formas distintas de entender la cultura desde un mismo tiempo histórico.


La primera edición del certamen se celebró el 3 de noviembre de 2025 en el Teatro Principal de Zaragoza, con un programa compuesto por tres obras audiovisuales:
- Lo mismo, de Eulalia Ramón y Anna Saura: un cortometraje documental que establece un paralelismo entre la guerra reflejada por Goya en sus grabados y los conflictos actuales.
- Amarescencia, de Mapi Rivera: pieza de videoarte que explora la dimensión espiritual del pintor y su vínculo con la iconografía religiosa y la Virgen del Pilar.
- Capricho nº 0, de Javier Calvo: una mirada a la juventud de Goya —su etapa de formación— y la impronta que dejó en su obra posterior.
Cada obra ofrece una perspectiva distinta sobre el legado goyesco: la violencia, la espiritualidad y los inicios artísticos del pintor.

El Teatro Principal registró un lleno absoluto en la presentación oficial, evidenciando el interés del público por acercarse a la figura de Goya desde una mirada contemporánea. Tras las proyecciones se celebró un coloquio con los cineastas participantes y la escritora María Zaragoza, moderado por Vicky Calavia, que abrió un diálogo sobre la vigencia de la mirada goyesca en el siglo XXI.
La imagen creada para el ciclo —sobria, conceptual y con vocación identitaria— se ha consolidado como la identidad visual del proyecto. Tras el éxito de la primera edición, el ciclo continúa en 2026, reafirmando su carácter anual y acompañando las futuras ediciones que culminarán en el bicentenario del fallecimiento de Goya en 2028.

Zaragoza y Goya, de Cine es un proyecto audiovisual impulsado por el Ayuntamiento de Zaragoza y comisariado por la cineasta Vicky Calavia, integrado dentro de las actividades del Bicentenario Goya 2028. La iniciativa invita a reinterpretar la figura y el legado de Francisco de Goya desde el lenguaje cinematográfico, posicionando a Zaragoza como un plató creativo y un destino cultural de primer orden.
El certamen, con vocación de continuidad anual, está abierto a cortometrajes de hasta 15 minutos, de cualquier género o técnica, siempre que relacionen de forma explícita y creativa al artista con su contexto zaragozano. Cada año se seleccionan nuevas propuestas que se ruedan en la ciudad durante la primavera y se estrenan en noviembre. Tras su recorrido por festivales, las obras pasan a formar parte del archivo audiovisual público de Zaragoza, contribuyendo a construir una mirada contemporánea sobre el legado goyesco.
Dentro de este programa surgió la necesidad de crear una imagen capaz de sintetizar a Goya, el cine y la identidad cultural de Zaragoza sin recurrir a clichés, y que además pudiera consolidarse como identidad visual para futuras ediciones. El reto consistía en encontrar un lenguaje gráfico que dialogara con la modernidad de la mirada de Goya y con la naturaleza material y lumínica del cine.


La propuesta parte del autorretrato más reconocible de Goya —el del sombrero de copa—, convertido aquí en un estereotipo visual reinterpretado desde el propio lenguaje cinematográfico. Reconstruí físicamente su silueta con película cinematográfica: celuloide recortado, iluminado y fotografiado. El cine entendido como un acto artesanal, construido a partir de luz y mirada, como si la sombra de Goya se revelara en negativo.
Goya fue un artista radicalmente adelantado a su tiempo. Un visionario que abrió caminos hacia el arte moderno mucho antes de que existiera: anticipó el expresionismo, la fotografía, las vanguardias e incluso ciertos planteamientos conceptuales. Su pintura dejó de describir lo visible para adentrarse en lo invisible: las sensaciones, la duda, la violencia, la ternura, el miedo y la lucidez. No pintaba únicamente cuerpos, sino el estado emocional que los atravesaba.
Miró a las personas como lo haría más tarde una cámara —buscando lo que ocurre detrás del gesto, en la sombra de la luz, allí donde la psicología revela más que la apariencia—. Esa forma de mirar, profundamente humana y nada decorativa, es lo que lo acerca de manera natural al lenguaje cinematográfico y mantiene su obra plenamente contemporánea.

La elección de Ibarra Real refuerza la raíz local y el contexto ilustrado del proyecto. Esta tipografía deriva de los tipos originales diseñados por Gerónimo Gil y fundidos para Joaquín Ibarra, impresor zaragozano del siglo XVIII que llevó el arte tipográfico español a una de sus cumbres históricas.
Nacido en Zaragoza en 1725 y fallecido en Madrid en 1785, Ibarra fue un impresor innovador que experimentó con tintas, papeles, composición y calidad de impresión, alcanzando un nivel técnico comparable al de los grandes talleres europeos de su tiempo. Fue casi coetáneo de Goya —convivieron 39 años— compartiendo no solo época y origen aragonés, sino también el espíritu de la Ilustración española.
Su obra más célebre fue la edición del Don Quijote de 1780 por encargo de la Real Academia Española, considerada una de las grandes joyas tipográficas del Siglo de las Luces. En el siglo XXI, el diseñador José María Ribagorda dirigió el proyecto de recuperación digital de estos tipos históricos bajo el nombre de Ibarra Real, devolviendo al uso contemporáneo uno de los patrimonios tipográficos más importantes de España.
De este modo, el cartel hace dialogar dos miradas ilustradas nacidas en Zaragoza: la palabra impresa de Ibarra y la pintura de Goya. Dos formas distintas de entender la cultura desde un mismo tiempo histórico.


La primera edición del certamen se celebró el 3 de noviembre de 2025 en el Teatro Principal de Zaragoza, con un programa compuesto por tres obras audiovisuales:
- Lo mismo, de Eulalia Ramón y Anna Saura: un cortometraje documental que establece un paralelismo entre la guerra reflejada por Goya en sus grabados y los conflictos actuales.
- Amarescencia, de Mapi Rivera: pieza de videoarte que explora la dimensión espiritual del pintor y su vínculo con la iconografía religiosa y la Virgen del Pilar.
- Capricho nº 0, de Javier Calvo: una mirada a la juventud de Goya —su etapa de formación— y la impronta que dejó en su obra posterior.
Cada obra ofrece una perspectiva distinta sobre el legado goyesco: la violencia, la espiritualidad y los inicios artísticos del pintor.

El Teatro Principal registró un lleno absoluto en la presentación oficial, evidenciando el interés del público por acercarse a la figura de Goya desde una mirada contemporánea. Tras las proyecciones se celebró un coloquio con los cineastas participantes y la escritora María Zaragoza, moderado por Vicky Calavia, que abrió un diálogo sobre la vigencia de la mirada goyesca en el siglo XXI.
La imagen creada para el ciclo —sobria, conceptual y con vocación identitaria— se ha consolidado como la identidad visual del proyecto. Tras el éxito de la primera edición, el ciclo continúa en 2026, reafirmando su carácter anual y acompañando las futuras ediciones que culminarán en el bicentenario del fallecimiento de Goya en 2028.
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