
El principal reto del proyecto no era diseñar una marca, sino ordenar un sistema complejo.
El Modelo de Gestión para la Competitividad y la Innovación en la Empresa del Instituto Aragonés de Fomento se articula a través de cuatro dimensiones, múltiples ejes de actuación y un conjunto de herramientas destinadas a ayudar a las organizaciones a mejorar su competitividad.
La complejidad del modelo exigía una identidad capaz de sintetizar toda esa información en un sistema visual claro, coherente y fácilmente aplicable.




La propuesta se construye a partir de una idea sencilla: el crecimiento no es una acción aislada, sino el resultado de múltiples factores que actúan conjuntamente dentro de una misma estructura.
El símbolo surge de una forma contenida y estable, vinculada al carácter institucional del proyecto. En su interior, una trayectoria ascendente representa la evolución progresiva de la organización a medida que integra las distintas dimensiones del modelo.
No se trata de una flecha que apunta hacia arriba, sino de una representación del crecimiento como sistema.
La forma no describe un resultado inmediato, sino un proceso.



La línea recta es la forma más rápida de ir de un punto a otro.
Pero cuando el objetivo no es alcanzar una meta concreta, sino construir una capacidad de mejora permanente, es necesario otro planteamiento.
Una organización no mejora porque sus indicadores crezcan. Los indicadores crecen cuando la organización mejora.
Por eso la identidad se apoya en una lógica de desarrollo progresivo, acumulativo y escalable, donde cada avance se construye sobre el anterior.
El crecimiento rara vez es lineal. Al principio cuesta. Después acelera. No porque el éxito llegue de repente, sino porque se han desarrollado las capacidades necesarias para provocarlo.


La identidad se desarrolló como un sistema visual completo.
Además del símbolo principal, se definieron:
El objetivo no era crear una marca llamativa, sino una herramienta útil, capaz de crecer y adaptarse junto al propio modelo.


El proyecto incluyó el desarrollo de un manual de identidad visual, aplicaciones editoriales, plantillas de presentación, criterios de visualización de datos y propuestas de adaptación a entornos digitales.
La identidad permite generar desde publicaciones generales hasta materiales específicos para cada dimensión, manteniendo siempre una relación coherente con la identidad institucional del Instituto Aragonés de Fomento.

El principal reto del proyecto no era diseñar una marca, sino ordenar un sistema complejo.
El Modelo de Gestión para la Competitividad y la Innovación en la Empresa del Instituto Aragonés de Fomento se articula a través de cuatro dimensiones, múltiples ejes de actuación y un conjunto de herramientas destinadas a ayudar a las organizaciones a mejorar su competitividad.
La complejidad del modelo exigía una identidad capaz de sintetizar toda esa información en un sistema visual claro, coherente y fácilmente aplicable.




La propuesta se construye a partir de una idea sencilla: el crecimiento no es una acción aislada, sino el resultado de múltiples factores que actúan conjuntamente dentro de una misma estructura.
El símbolo surge de una forma contenida y estable, vinculada al carácter institucional del proyecto. En su interior, una trayectoria ascendente representa la evolución progresiva de la organización a medida que integra las distintas dimensiones del modelo.
No se trata de una flecha que apunta hacia arriba, sino de una representación del crecimiento como sistema.
La forma no describe un resultado inmediato, sino un proceso.



La línea recta es la forma más rápida de ir de un punto a otro.
Pero cuando el objetivo no es alcanzar una meta concreta, sino construir una capacidad de mejora permanente, es necesario otro planteamiento.
Una organización no mejora porque sus indicadores crezcan. Los indicadores crecen cuando la organización mejora.
Por eso la identidad se apoya en una lógica de desarrollo progresivo, acumulativo y escalable, donde cada avance se construye sobre el anterior.
El crecimiento rara vez es lineal. Al principio cuesta. Después acelera. No porque el éxito llegue de repente, sino porque se han desarrollado las capacidades necesarias para provocarlo.


La identidad se desarrolló como un sistema visual completo.
Además del símbolo principal, se definieron:
El objetivo no era crear una marca llamativa, sino una herramienta útil, capaz de crecer y adaptarse junto al propio modelo.


El proyecto incluyó el desarrollo de un manual de identidad visual, aplicaciones editoriales, plantillas de presentación, criterios de visualización de datos y propuestas de adaptación a entornos digitales.
La identidad permite generar desde publicaciones generales hasta materiales específicos para cada dimensión, manteniendo siempre una relación coherente con la identidad institucional del Instituto Aragonés de Fomento.
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