
La creación de la identidad visual de la Dirección General de Igualdad y Familias partía de una necesidad clara: representar una institución pública contemporánea, capaz de acoger, visibilizar y apoyar la diversidad real de modelos familiares existentes hoy.
El concepto tradicional de familia, entendido como una estructura única y homogénea, ha quedado superado. La nueva identidad debía alejarse de iconografías rígidas o estereotipadas y construir un lenguaje visual abierto, inclusivo y dinámico, alineado con los valores de igualdad, pluralidad y derechos sociales que definen al departamento.
Además, el sistema debía funcionar con solvencia dentro del ecosistema gráfico del Gobierno de Aragón, manteniendo claridad institucional sin renunciar a una expresión propia y reconocible.

Desde el inicio del proceso se buscó que el símbolo no fuera una imagen estática, sino un sistema vivo, capaz de explicarse también a través del movimiento. Esta idea da lugar a una animación de desarrollo en la que las distintas figuras aparecen, se desplazan y se reorganizan, mostrando visualmente la diversidad y complejidad de las realidades familiares actuales.
En el centro del conjunto, dos figuras permanecen invariables. Su posición y estabilidad remiten al signo “=”, no entendido únicamente como igualdad formal, sino como equidad: la necesidad de ofrecer respuestas justas y adaptadas a realidades distintas. A partir de este eje central, el resto de elementos se transforman, se superponen y varían, reforzando la idea de pluralidad y convivencia.
Este principio de construcción conecta directamente con el símbolo del Gobierno de Aragón, donde la bandera se descompone y adquiere dinamismo. Del mismo modo que en la identidad institucional del Gobierno de Aragón los elementos gráficos se humanizan a través del movimiento, en esta identidad las figuras se activan, se relacionan y evolucionan, dotando al conjunto de una lectura más cercana y contemporánea.
El lenguaje visual se construye así a partir de formas geométricas simples —círculos y rectángulos— que, combinadas, generan figuras humanas esquemáticas. Estas unidades no se presentan como elementos jerárquicos ni cerrados, sino como piezas en equilibrio variable, capaces de adaptarse y convivir entre sí.
La paleta cromática, viva y contrastada, refuerza esta idea de diversidad, energía y avance, alejándose de iconografías rígidas o estereotipadas y manteniendo siempre la coherencia institucional.





El resultado es una identidad visual que no define un único modelo, sino que representa a muchos. El símbolo funciona como una metáfora gráfica de la sociedad actual: diversa, cambiante y en constante evolución.
La identidad aporta:
• Inclusión, al no priorizar ni imponer una estructura familiar concreta.
• Movimiento, como reflejo de una institución activa y en avance continuo.
• Versatilidad, gracias a un sistema gráfico capaz de adaptarse a distintos soportes y contextos.
• Claridad institucional, integrada de forma natural en la arquitectura visual del Gobierno de Aragón.
En conjunto, la identidad de la Dirección General de Igualdad y Familias se posiciona como una herramienta de comunicación coherente con su propósito: acompañar, proteger y representar a todas las familias, sin excepción, desde una mirada actual y comprometida.

Aunque la identidad fue aprobada, finalmente no llegó a implementarse de forma pública. Desde el portal de comunicación del Gobierno de Aragón se estableció posteriormente un criterio común para limitar la creación de marcas institucionales bajo un paraguas gráfico único, una decisión coherente y compartida desde el punto de vista de la comunicación pública.
Aun así, el proyecto se desarrolló íntegramente, con un planteamiento conceptual sólido y una resolución gráfica completa. Por ese motivo, se presenta aquí como muestra de un proceso de trabajo y de una línea de pensamiento que trascienden su aplicación final.

La creación de la identidad visual de la Dirección General de Igualdad y Familias partía de una necesidad clara: representar una institución pública contemporánea, capaz de acoger, visibilizar y apoyar la diversidad real de modelos familiares existentes hoy.
El concepto tradicional de familia, entendido como una estructura única y homogénea, ha quedado superado. La nueva identidad debía alejarse de iconografías rígidas o estereotipadas y construir un lenguaje visual abierto, inclusivo y dinámico, alineado con los valores de igualdad, pluralidad y derechos sociales que definen al departamento.
Además, el sistema debía funcionar con solvencia dentro del ecosistema gráfico del Gobierno de Aragón, manteniendo claridad institucional sin renunciar a una expresión propia y reconocible.

Desde el inicio del proceso se buscó que el símbolo no fuera una imagen estática, sino un sistema vivo, capaz de explicarse también a través del movimiento. Esta idea da lugar a una animación de desarrollo en la que las distintas figuras aparecen, se desplazan y se reorganizan, mostrando visualmente la diversidad y complejidad de las realidades familiares actuales.
En el centro del conjunto, dos figuras permanecen invariables. Su posición y estabilidad remiten al signo “=”, no entendido únicamente como igualdad formal, sino como equidad: la necesidad de ofrecer respuestas justas y adaptadas a realidades distintas. A partir de este eje central, el resto de elementos se transforman, se superponen y varían, reforzando la idea de pluralidad y convivencia.
Este principio de construcción conecta directamente con el símbolo del Gobierno de Aragón, donde la bandera se descompone y adquiere dinamismo. Del mismo modo que en la identidad institucional del Gobierno de Aragón los elementos gráficos se humanizan a través del movimiento, en esta identidad las figuras se activan, se relacionan y evolucionan, dotando al conjunto de una lectura más cercana y contemporánea.
El lenguaje visual se construye así a partir de formas geométricas simples —círculos y rectángulos— que, combinadas, generan figuras humanas esquemáticas. Estas unidades no se presentan como elementos jerárquicos ni cerrados, sino como piezas en equilibrio variable, capaces de adaptarse y convivir entre sí.
La paleta cromática, viva y contrastada, refuerza esta idea de diversidad, energía y avance, alejándose de iconografías rígidas o estereotipadas y manteniendo siempre la coherencia institucional.





El resultado es una identidad visual que no define un único modelo, sino que representa a muchos. El símbolo funciona como una metáfora gráfica de la sociedad actual: diversa, cambiante y en constante evolución.
La identidad aporta:
• Inclusión, al no priorizar ni imponer una estructura familiar concreta.
• Movimiento, como reflejo de una institución activa y en avance continuo.
• Versatilidad, gracias a un sistema gráfico capaz de adaptarse a distintos soportes y contextos.
• Claridad institucional, integrada de forma natural en la arquitectura visual del Gobierno de Aragón.
En conjunto, la identidad de la Dirección General de Igualdad y Familias se posiciona como una herramienta de comunicación coherente con su propósito: acompañar, proteger y representar a todas las familias, sin excepción, desde una mirada actual y comprometida.

Aunque la identidad fue aprobada, finalmente no llegó a implementarse de forma pública. Desde el portal de comunicación del Gobierno de Aragón se estableció posteriormente un criterio común para limitar la creación de marcas institucionales bajo un paraguas gráfico único, una decisión coherente y compartida desde el punto de vista de la comunicación pública.
Aun así, el proyecto se desarrolló íntegramente, con un planteamiento conceptual sólido y una resolución gráfica completa. Por ese motivo, se presenta aquí como muestra de un proceso de trabajo y de una línea de pensamiento que trascienden su aplicación final.
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