Diseñar la identidad visual de una institución pública llamada Igualdad y Familias implicaba enfrentarse a un problema especialmente delicado: cómo representar la diversidad real de estructuras familiares sin recurrir a modelos cerrados, estereotipos o ilustraciones literales.
La mayoría de identidades construidas alrededor de este tipo de conceptos terminan apoyándose en imágenes previsibles: familias tipo, figuras sonrientes o intentos de “representarlo todo” mediante acumulación de casos concretos. El problema de ese enfoque es evidente: en cuanto una identidad representa una configuración familiar concreta, inevitablemente deja otras fuera.
La decisión central del proyecto fue precisamente evitar esa representación directa.
El símbolo se construye a partir de unidades geométricas mínimas —círculos y rectángulos— capaces de generar figuras humanas esquemáticas mediante combinación, proximidad y variación.
Estas figuras no funcionan como iconos cerrados, sino como elementos de un sistema modular y cambiante. Algunas se agrupan. Otras se separan. Se inclinan, se superponen o permanecen estables. Ninguna configuración es definitiva y ninguna establece jerarquías.
En el centro de todas las composiciones, dos figuras permanecen alineadas sobre un mismo eje horizontal. Su posición remite al signo de igualdad, entendido no como recurso formal, sino como principio operativo del sistema.
La geometría realiza aquí todo el trabajo semántico. El sistema no necesita narración explícita para construir significado. Las relaciones espaciales entre las figuras permiten interpretar cercanía, protección, convivencia o diversidad sin necesidad de ilustrarlas literalmente.
La paleta cromática —rojo, amarillo y negro— nace directamente de la bandera y de la identidad Gobierno de Aragón. Las franjas de la enseña se fragmentan y reorganizan hasta convertirse en personas.
El territorio deja de aparecer como símbolo heráldico para transformarse en ciudadanía.
La conexión con Aragón se produce así desde la estructura y no desde el recurso decorativo o historicista.
El sistema permite múltiples configuraciones sin establecer jerarquías ni modelos cerrados.
El sistema permite múltiples configuraciones sin establecer jerarquías ni modelos cerrados.
El sistema permite múltiples configuraciones sin establecer jerarquías ni modelos cerrados.
El sistema permite múltiples configuraciones sin establecer jerarquías ni modelos cerrados.
El sistema permite múltiples configuraciones sin establecer jerarquías ni modelos cerrados.
El sistema permite múltiples configuraciones sin establecer jerarquías ni modelos cerrados.
El sistema permite múltiples configuraciones sin establecer jerarquías ni modelos cerrados.
La fortaleza del proyecto no reside en una única composición, sino en la capacidad del sistema para generar múltiples configuraciones sin perder coherencia.
A partir de un conjunto reducido de elementos geométricos, las figuras pueden acercarse, separarse, superponerse o reorganizarse. Algunas configuraciones sugieren protección. Otras convivencia, afinidad o acompañamiento. Ninguna pretende representar una estructura familiar concreta.
El sistema evita deliberadamente las categorías cerradas. No distingue entre modelos normativos y no normativos. No establece jerarquías. No propone una familia ideal.
La diversidad aparece como consecuencia natural de la combinación entre diferencia e igualdad.
Las figuras son distintas entre sí. Cambian de tamaño, posición y orientación. Sin embargo, todas comparten un mismo lenguaje visual y un mismo principio estructural. La igualdad no se expresa mediante la repetición de elementos idénticos, sino mediante la convivencia de realidades distintas dentro de un marco común.
El resultado es una identidad capaz de adaptarse a múltiples lecturas sin necesidad de redefinirse constantemente. Un sistema abierto que habla de relaciones humanas desde la estructura y no desde la representación literal.
Una identidad basada en modelos familiares específicos habría envejecido. Este sistema trabaja con relaciones en lugar de categorías, y mantiene su capacidad de representar nuevas realidades sin necesidad de transformarse.


El proyecto fue aprobado y desarrollado íntegramente. La posterior unificación del sistema gráfico institucional del Gobierno de Aragón impidió su implantación pública.
Queda aquí como lo que es: una propuesta de cómo representar la complejidad social desde la estructura visual, sin ilustrarla ni simplificarla.
Diseñar la identidad visual de una institución pública llamada Igualdad y Familias implicaba enfrentarse a un problema especialmente delicado: cómo representar la diversidad real de estructuras familiares sin recurrir a modelos cerrados, estereotipos o ilustraciones literales.
La mayoría de identidades construidas alrededor de este tipo de conceptos terminan apoyándose en imágenes previsibles: familias tipo, figuras sonrientes o intentos de “representarlo todo” mediante acumulación de casos concretos. El problema de ese enfoque es evidente: en cuanto una identidad representa una configuración familiar concreta, inevitablemente deja otras fuera.
La decisión central del proyecto fue precisamente evitar esa representación directa.
El símbolo se construye a partir de unidades geométricas mínimas —círculos y rectángulos— capaces de generar figuras humanas esquemáticas mediante combinación, proximidad y variación.
Estas figuras no funcionan como iconos cerrados, sino como elementos de un sistema modular y cambiante. Algunas se agrupan. Otras se separan. Se inclinan, se superponen o permanecen estables. Ninguna configuración es definitiva y ninguna establece jerarquías.
En el centro de todas las composiciones, dos figuras permanecen alineadas sobre un mismo eje horizontal. Su posición remite al signo de igualdad, entendido no como recurso formal, sino como principio operativo del sistema.
La geometría realiza aquí todo el trabajo semántico. El sistema no necesita narración explícita para construir significado. Las relaciones espaciales entre las figuras permiten interpretar cercanía, protección, convivencia o diversidad sin necesidad de ilustrarlas literalmente.
La paleta cromática —rojo, amarillo y negro— nace directamente de la bandera y de la identidad Gobierno de Aragón. Las franjas de la enseña se fragmentan y reorganizan hasta convertirse en personas.
El territorio deja de aparecer como símbolo heráldico para transformarse en ciudadanía.
La conexión con Aragón se produce así desde la estructura y no desde el recurso decorativo o historicista.
El sistema permite múltiples configuraciones sin establecer jerarquías ni modelos cerrados.
El sistema permite múltiples configuraciones sin establecer jerarquías ni modelos cerrados.
El sistema permite múltiples configuraciones sin establecer jerarquías ni modelos cerrados.
El sistema permite múltiples configuraciones sin establecer jerarquías ni modelos cerrados.
El sistema permite múltiples configuraciones sin establecer jerarquías ni modelos cerrados.
El sistema permite múltiples configuraciones sin establecer jerarquías ni modelos cerrados.
El sistema permite múltiples configuraciones sin establecer jerarquías ni modelos cerrados.
La fortaleza del proyecto no reside en una única composición, sino en la capacidad del sistema para generar múltiples configuraciones sin perder coherencia.
A partir de un conjunto reducido de elementos geométricos, las figuras pueden acercarse, separarse, superponerse o reorganizarse. Algunas configuraciones sugieren protección. Otras convivencia, afinidad o acompañamiento. Ninguna pretende representar una estructura familiar concreta.
El sistema evita deliberadamente las categorías cerradas. No distingue entre modelos normativos y no normativos. No establece jerarquías. No propone una familia ideal.
La diversidad aparece como consecuencia natural de la combinación entre diferencia e igualdad.
Las figuras son distintas entre sí. Cambian de tamaño, posición y orientación. Sin embargo, todas comparten un mismo lenguaje visual y un mismo principio estructural. La igualdad no se expresa mediante la repetición de elementos idénticos, sino mediante la convivencia de realidades distintas dentro de un marco común.
El resultado es una identidad capaz de adaptarse a múltiples lecturas sin necesidad de redefinirse constantemente. Un sistema abierto que habla de relaciones humanas desde la estructura y no desde la representación literal.
Una identidad basada en modelos familiares específicos habría envejecido. Este sistema trabaja con relaciones en lugar de categorías, y mantiene su capacidad de representar nuevas realidades sin necesidad de transformarse.


El proyecto fue aprobado y desarrollado íntegramente. La posterior unificación del sistema gráfico institucional del Gobierno de Aragón impidió su implantación pública.
Queda aquí como lo que es: una propuesta de cómo representar la complejidad social desde la estructura visual, sin ilustrarla ni simplificarla.
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